Skip to main content

Yudhisthira y el Perro

Al final de su vida, el virtuoso rey Yudhisthira emprendió un largo viaje hacia las cumbres del Himalaya para alcanzar la puerta del cielo. En su ascenso, todos sus compañeros y familiares fueron quedándose atrás, y solo un perro callejero que lo había seguido desde el inicio permaneció a su lado.


Al llegar a las puertas del paraíso, el dios Indra descendió en su carro de oro y le invitó a subir. Sin embargo, Indra le puso una condición: "Puedes entrar, pero este perro, por ser un animal impuro, no puede cruzar el umbral".


Yudhisthira se negó a subir y respondió que no podía abandonar a un ser que había sido su compañero leal en los momentos más difíciles. Prefirió renunciar a la gloria eterna del cielo antes que traicionar el vínculo con el animal.

En ese momento, el perro se transformó: era en realidad el dios Dharma (la personificación de la rectitud y la justicia), quien lo estaba poniendo a prueba.

Yudhisthira fue el único que entró al cielo en cuerpo y alma, precisamente por su capacidad de sentir el dolor y la lealtad de otro ser vivo.